¿Y si el desierto que estás viviendo es una invitación?
Hay momentos en la vida donde todo se silencia. Donde lo que tenías desaparece. Donde el camino que conocías se acaba y lo único que queda es un desierto que no pediste y que no entiendes. Y en ese silencio surge una pregunta que cuesta formular: ¿dónde está Dios en todo esto? En este episodio de Café con Cristo entramos en Oseas 2 y en una de las revelaciones más tiernas de todo el Antiguo Testamento. Dios no lleva a su pueblo al desierto para castigarlo. Lo lleva para hablarle al corazón. Para restaurarlo. Para desposarlo de nuevo en fidelidad y en amor constante. El desierto que estás viviendo no es el final de tu historia con Dios. Puede ser el lugar donde esa historia se renueva.