Hay oraciones que mueven el cielo
Ezequías recibió una sentencia de muerte. Pronunciada por un profeta. Sin apelación humana posible. Y lo que hizo a continuación no fue resignarse en silencio ni aceptar el diagnóstico con estoicismo espiritual. Volvió la cara hacia la pared. Y lloró. Y le dijo a Dios exactamente lo que sentía. En este episodio de Café con Cristo entramos en Isaías 38 y en una de las historias más tiernas y más poderosas de todo el Antiguo Testamento. Dios escucha la oración de Ezequías y responde con algo que humanamente era imposible. Quince años más de vida. Y el sol que retrocede. Hay oraciones que mueven el cielo. Esta fue una de ellas. Y la pregunta que este texto nos hace hoy es sencilla y profunda al mismo tiempo. ¿Hay algo que llevas guardado que todavía no le has dicho a Dios?