¿Cómo pudo pasar esto?
Dios le pide a Jeremías que grite a los oídos de Jerusalén algo que nadie esperaría escuchar de Dios. No una acusación. Un recuerdo. Aún recuerdo el cariño de tu juventud y tu amor de novia para conmigo cuando me seguías por el desierto. Y desde ese recuerdo de amor pronuncia la pregunta que convocó a los cielos como testigos. ¿Cómo pudo pasar esto? En este episodio de Café con Cristo entramos en Jeremías 2 y en uno de los textos más tiernos y más urgentes del Antiguo Testamento. Un pueblo que tenía disponible el manantial de aguas vivas y que eligió construir cisternas agrietadas que no retienen el agua. No porque fueran malos. Sino porque creyeron que otra agua sería suficiente. Y los cielos se espantaron.