Esperar sin ansiedad

Los tesalonicenses estaban esperando. Pero algo en esa espera se había torcido. Llegaban voces con revelaciones urgentes. Cartas que decían saber cuándo. Palabras que producían alarma en lugar de paz. Y Pablo les escribe para decirles algo que dos mil años después sigue siendo la palabra más necesaria para cualquier corazón que espera con miedo. No se dejen perturbar. Manténganse firmes. Y reciban algo que Dios les da gratuitamente. Un consuelo eterno y una feliz esperanza. En este episodio de Café con Cristo entramos en Segunda de Tesalonicenses y en la diferencia entre dos maneras de esperar. La que consume y la que sostiene. La que produce ansiedad y la que produce paz. Y la pregunta que este texto le hace a cualquiera que está esperando algo hoy. ¿Estás esperando desde la fe o desde el miedo?