¿Y si Dios ya está hablando pero no lo estoy reconociendo?
Pedimos señales. Pedimos respuestas. Le decimos a Dios: “Háblame, muéstrame qué hacer”. Pero ¿qué pasa cuando Dios responde de una manera que no esperábamos? En el Evangelio de hoy, Juan llegó de una manera y Jesús llegó de otra, y a ninguno reconocieron. Quizá el problema no siempre es que Dios guarda silencio. Quizá necesitamos sabiduría para reconocerlo cuando habla. Hoy en Café con Cristo tendremos una conversación sobre aquello que puede estar dentro de nosotros impidiéndonos reconocer lo que Dios ya está haciendo delante de nuestros ojos.