Aquí, ahora y mañana
El tiempo también es profético Vivimos pensando en lo que viene, intentando entender lo que pasó y, muchas veces, sin reconocer lo que Dios está haciendo en el momento que tenemos delante. Eclesiastés nos recuerda que hay un tiempo para cada cosa, para comenzar y terminar, sembrar y recoger, llorar y volver a reír, abrazar y también soltar. Quizá vivir proféticamente no sea conocer todo lo que ocurrirá mañana, sino aprender a reconocer a Dios aquí y escuchar lo que nos está pidiendo ahora. Hay temporadas que quisiéramos apresurar y otras que desearíamos que nunca terminaran. Pero nuestra seguridad no está en que nada cambie, sino en saber quién permanece cuando todo cambia. Dios está aquí. Dios está en tu ahora. Y cuando llegue mañana, Él ya estará allí. Tu temporada puede cambiar, pero tu refugio permanece.