Stop in the name of love
El verdadero amor se detiene. Todos vieron al hombre herido. El sacerdote lo vio. El levita lo vio. El samaritano también. La diferencia es que uno permitió que el dolor del otro interrumpiera su camino. Se detuvo, se acercó, tocó sus heridas y cambió sus planes para cuidar de alguien que ni siquiera conocía. Hoy en Café con Cristo vamos a descubrir que amar a Dios no solamente se demuestra mirando hacia el cielo, sino aprendiendo a detenernos ante quien encontramos herido en el camino. Porque a veces estamos tan ocupados buscando una palabra de Dios que podemos pasar de largo frente a la persona que Dios puso delante de nosotros. El verdadero amor ve, se conmueve, se acerca y se detiene.