Estás haciendo demasiado
Cuando servir a Dios comienza a robarnos el tiempo de estar con Dios. Marta no estaba haciendo nada malo. Estaba sirviendo, atendiendo, resolviendo, ocupándose de cosas necesarias. Pero en medio de todo aquello, algo comenzó a suceder dentro de ella. Lo que hacía para Jesús comenzó a distraerla de Jesús. Y entonces Él pronuncia su nombre con una ternura que atraviesa el Evangelio: “Marta, Marta…” Quizás hoy Jesús no quiere pedirte que hagas más, sino que vuelvas a sentarte a sus pies. Porque puedes servir, trabajar, cuidar, producir, resolver e incluso hacer muchas cosas para el Reino y terminar agotado por dentro. La vida profética no comienza haciendo algo para Dios, comienza escuchando lo que Dios quiere hacer en ti. Antes de enviarte, quiere tenerte cerca. Antes de tus manos, quiere tu corazón. Y hay temporadas en las que la palabra más espiritual que puedes escuchar del cielo es sencillamente,“Estás haciendo demasiado. Ven. Siéntate conmigo.”